
Ada del Pilar Ortíz nació en Aibonito, Puerto Rico, en 1995 a padres Ada y José. Su madre, Ada Alicia, y el lado maternal de la familia son de Barranquitas, Puerto Rico. Ada Alicia siempre se dedicó a carreras relacionadas con el servicio al cliente, lo que incluía trabajar para lo que solía ser el principal proveedor de electricidad de Puerto Rico, la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE). También es una persona que disfruta de la siembra y jardinería. Su padre, José, es un veterano militar, entró al ejército a los 18 años y participó en la Guerra de Vietnam. José también fue Post-Máster del United States Postal Service (USPS) para varios municipios de la isla, incluidos; Cayey, Fajardo y finalmente Barranquitas, donde conocería a la madre de Ada. Sus padres trajeron hijos de matrimonios anteriores, su madre trajo a Georgie, también conocido como “Chino”, un barbero local apodado por sus ojos “achinados”. Su padre traería dos hijos, José “Pepe” Ortíz, quien es un ex atleta que jugó con el famoso basquetbolista puertorriqueño José “Piculín” Ortiz, y Mayte, quien actualmente vive en Florida, y Ada describe como uno de los miembros más solidarios al respecto de su carrera en las artes.
Durante su matrimonio, tuvieron dos hijas, Ada Patricia y Ada del Pilar, las cuales llevan el nombre de su madre. La historia en torno a su segundo nombre, “Pilar”, comienza con el inicio del matrimonio de sus padres. Su padre tenía dos hijos de un matrimonio anterior y su madre uno. Cuando Ada Alicia y José se casaron, ambas familias se unieron y, por un tiempo, vivieron en la mismo hogar. La hermana mayor paternal de Ada del Pilar, Mayte, tenía una amiga llamada Pilar, quien su madre eventualmente conoció. Al escuchar el nombre, se enamoró de él, encontrándolo interesante y bonito. Cuando su madre queda embarazada de su hija menor, no hubo ni una duda a la hora de elegir su nombre, Ada del Pilar.


Eventualmente, los padres de Ada se divorciaron cuando ella tenía alrededor de 4 a 5 años, un proceso que recuerda ser muy intenso para ella y su hermana, Ada Patricia, ya que eran el resultado del mismo matrimonio. Esto cambió la dinámica de la relación con sus padres al vivir con su mamá en Barranquitas los días de semana y pasar los fines de semana en San Juan con su padre. Los días de semana, la mamá de Ada lideraba un hogar estricto con altas expectativas, soñando con criar mujeres jóvenes, dedicadas y responsables que estuvieran listas para enfrentar cualquier situación que se les presentara, un esfuerzo que resultó ser exitoso. Debido a esto, ambas hermanas se animaron a ayudar con las tareas del hogar y completar sus tareas escolares, lo que las llevó a obtener excelentes calificaciones en la escuela. Las excelentes calificaciones de Ada en la escuela primaria la llevarían a ser intimidada por otros compañeros de clase, siendo, hasta cierto punto, marginada como la “niña inteligente”. Ada siempre había sentido que esto de alguna manera la impedía desarrollar habilidades sociales específicas cuando era niña, lo que le impedía hacer amigos y la recluía en su casa haciendo las tareas del hogar, las tareas escolares o estudiando durante ese período.
Esto no quiere decir que la vida con su madre fuera totalmente seria y sin juegos. Uno de los recuerdos favoritos de Ada cuando piensa en su familia son las reuniones en la casa de su abuela materna, que ya no ocurren mucho ya que ella ha fallecido. Recuerda las navidades con sus tíos, primos, hermanos, sobrinos y cómo esta casa era el centro de todo cuando se planificaba una celebración. Crear un ambiente divertido lleno de baile y chistes familiares no tomaba mucho esfuerzo con una familia llena de músicos. Además de las navidades, una de las cosas que unía a la familia, como muchas otras en Puerto Rico, era el deporte del boxeo. En este gran e importante evento, muchos hogares se llenan de amigos, familiares y hasta vecinos, la familia de Ada no estuvo exenta de esta dinámica. Recuerda cómo su hermano compraba el Pay Per View en DirectTV, y de repente, la casa de su abuela se llenaba, por dentro y por fuera, de gente viendo la pelea; fue un gran evento y uno de los recuerdos que guarda cerca con mucho cariño.

Por otro lado, los fines de semana sería una experiencia distinta, pasando tiempo con su padre y descubriendo el “mundo”, no necesariamente socializando sino viendo lo que había fuera de su ciudad residente de Barranquitas, visitando otros municipios de Puerto Rico y viendo la costa y sus playas. Le gustaba pasar tiempo con la familia de su padre, incluyendo tiempo con su tía Carmen. Esta última era maestra de artes y manualidades y le enseñaba cómo hacer cosas mientras al mismo tiempo se obsesionaba con leer los catálogos de Oriental Trading que su tía usaba para comprar una que otra cosa para los niños de la iglesia. Curiosamente, Ada a veces la visitaba solo porque quería mirar los catálogos. Pero es con su papá que tiene una experiencia que no puede olvidar; habiendo explorado partes de la isla con él, también le presentaba la comida, recordando siempre un día en particular cuando su padre la llevó justo afuera del estadio Hiram Bithorn en San Juan, Puerto Rico. Ada puede recordar fácilmente estar al lado del Coliseo Roberto Clemente y ver la fuente a nivel del piso que arrojaba agua hacia arriba; esto le recuerda a la fuente que se encuentra en la Plaza del Quinto Centenario en el Viejo San Juan, que vería casi todos los días en sus años universitarios. Allí su padre compró, y ella comió su primera Alcapurria, un plato de buñuelo puertorriqueño hecho con plátanos verdes, yautía, achiote y carne. Una experiencia que ella encontró mágica y que le voló la cabeza.

Las cosas para Ada cambiaron cuando dejó esta etapa de educación primaria y entró en la etapa de educación secundaria. En el momento en que su madre la inscribe en una escuela en el pueblo cercano de Naranjito, Ada comenzó a desarrollar habilidades sociales que le permitieron crear y permanecer en un círculo cercano de amigos que la hicieron sentir aceptada por primera vez. Una característica que atribuye al cambio de colegio ya que el pueblo es, desde su perspectiva, un lugar muy socializado. Ada mantuvo la mayoría de estas amistades a lo largo de la escuela superior ya que permaneció en Naranjito para ella. Ahora, quedarse en Naranjito para la escuela superior vino con sus desafíos. Su madre esperaba que ella asistiera a la misma escuela que su hermana y siguiera un programa vocacional que la orientara en Negocios y Data Entry, eventualmente ingresando a la misma fuerza laboral y carrera que tenía su madre. Ada no estaba interesada en esto, rompiendo finalmente un patrón dentro de su hogar. Ada se encargó con la ayuda de su padre de desafiar a su madre inscribiéndose por secreto en otra escuela vocacional, la Escuela Secundaria del Departamento Ocupacional y Vocacional Rubén Rodríguez Figueroa, bajo su programa de Diseño Gráfico. Una decisión por la que le resultó difícil confrontar a su madre, pero después de unas discusiones, algunas acaloradas y muy emotivas, su madre finalmente aceptó. Además de poder llevar sus amistades a lo largo de la escuela secundaria, es aquí donde Ada tomaría sus primeros cursos de arte con introducciones a programas de computadora como Adobe Photoshop e Illustrator. Este se convirtió en el primer paso de Ada para ingresar al mundo del arte y, finalmente, seguir una carrera profesional en las artes.




