Del 19 de agosto al 16 de septiempre hace aparición La Oficina de Babel, un proyecto amoroso de Cristina Vélez Roque y Anamarie Sierra Pagán en el despacho #01 del edificio 1095 en la avenida Wilson, San Juan, Puerto Rico. En este despacho se comparte una serie de investigaciones sobre semiótica, psicoanálisis y electrónica para contestar a ciertas preguntas. ¿Está el inconsciente, en efecto, estructurado como un lenguaje? Un árbol que cae en el medio del bosque y nadie lo oye, ¿hace ruido? ¿Cómo puede la poesía optimizar su tiempo de respuesta?

Desordenar un sistema repetidamente no es caos, es generar otro sistema. El desorden o el azar con sistema es sistema y no caos. Se convierte en sistema por la mano del humano. El caos es algo que esta especie no articula, no conoce y no puede agarrar. Solo toca preguntar: ¿cómo caosificar el lenguaje?


La Oficina de Babel es una instalación site-specific sobre semiótica, psicoanálisis y electrónica para contestar a esta pregunta que puso Gabriel Orozco sobre la mesa ya hace unos años. Recoge una serie de investigaciones compartidas entre Cristina Vélez Roque y Anamarie Sierra Pagán para imaginar una lógica de multiplicidad. Esta imaginación se ha concretado bajo las pautas incretivas de Kenneth Goldsmith y algunas posibilidades de interfaces en Raspberry Pi sobre sosportes caseros. En este sentido, la Oficina agrede las dinámicas contemporáneas de trabajo improvisando un despacho lento y oscuro contra la producción razonada. La Oficina tantea maneras para que la máquina pueda asistir con un afecto. Se cuestiona: ¿cómo puede la poesía optimizar su tiempo de respuesta?

El idioma español está formado por 27 letras con las cuales es posible armar 2,136 sílabas. La unidad mínima de significado en la lengua es el morfema. In- tiene un significado de negación, como en inestable; -mente es un sufijo que convierte adjetivos en adverbios, como frecuentemente; y -greg- aparece en un vasto conjunto de palabras unidas etimológicamente por el concepto de ganado, tales como agregar, segregar, disgregar. Pero el idioma no está compuesto apenas de morfemas y lexemas. La trama sutil de los significados es estudiada por la semántica, mientras que la sintaxis se ocupa de las maneras en que las palabras se pueden combinar para dar origen a oraciones y enunciados con sentido cabal. Sin embargo, algunos enunciados no ocurren porque no tenemos la ocasión para usarlos. Otros están prohibidos o no tienen sentido. La persona gramatical busca una gramática para los enunciados admisibles y nunca enunciados incongruentes para gramáticas espontáneas. Como consecuencia, fuera del español o cualquier código idiomático socializado, se han logrado concebir sistemas para usos menos cercados. Por ejemplo, este proyecto funciona desde la gramática de contexto libre. La notación más frecuentemente utilizada para expresar gramática libre es la forma Backus-Naur. Las gramáticas libres permiten describir la mayoría de los lenguajes de programación y son suficientemente simples como para permitir el diseño de algoritmos eficientes de análisis sintáctico. A pesar de contar con una gramática finita base, es posible provocar sorpresa con guías y recombinaciones insólitas de lo dado. Hay límites que son naturales (como la muerte y la gravedad), pero las leyes gramaticales son accidentales. Son previsiones y provisiones hacia una utilidad sesgada que podemos cancelar, recomponer y multiplicar.


También hace sentido describir este despacho como un rizoma. En marzo del ’77, Gilles Deleuze y Félix Guattari compartieron lo más cercano a un modelo de pensamiento no unitario que pudieron formular. En el camino, le adjudicaron el término botánico de un tallo subterráneo con varias yemas de crecimiento horizontal. Este pensamiento-rizoma no necesitó de grandes fundamentos históricos para fortalecerse, sino de muchas y extensas intuiciones que la Oficina también ha consumido para articularse. El rizoma es insensato e improductivo. El rizoma es una máquina abstracta y una herramienta concreta hacia la liberación. Si queremos modificar las artes, las ciencias o las luchas sociales en sentido liberador, el rizoma nos manda a operar micropolíticamente. Se opera en micro desde formaciones espontáneas, no determinadas y no codificadas por el poder. Por ejemplo, no hay código real en un rito, una fogata o un disparador automático de oraciones. Ni en el rizoma ni en la Oficina hay presentación de sentido. Solo hay circulación de sentido. Nunca un saludo. No una parada. Solo despliegue y aceleración.


Para visitas o mayor información, escribir al +1 787 603 7341 o a anamariesierrapagan@gmail.com.

Sobre las Artistas

Anamarie Sierra Pagán


Vive y trabaja en Cabo Rojo, Puerto Rico. En 2018 completó un bachillerato en Imagen y Movimiento de la Escuela de Artes Plásticas de Puerto Rico y sostuvo una formación abierta en el Instituto de Investigaciones Filosóficas de la UNAM, Ciudad de México. En el 2020 pasó por La Práctica de Beta Local y la residencia de FlussLab, laboratorio de enfoque STEAM con base compartida entre Buenos Aires (AR) y Berlín (DE). Actualmente cursa un máster en Epistemología de las Ciencias Sociales y Naturales en la Universidad Complutense de Madrid. Desde su práctica escribe, diseña, filma, dibuja, fabrica y anda aventureando con la programación. Se informa de la filosofía de la mente considerando las estructuras emocionales del arte, sus límites semánticos y las capacidades humanas de abstracción.

Cristina Vélez Roque


Vive y trabaja en Cabo Rojo, Puerto Rico. Realizó estudios universitarios del 2012 al 2017 en la Escuela de Artes Plásticas de Puerto Rico obteniendo un BFA en Diseño y Arte Digital. Formó parte del estudio de diseño Tiguere Corp. del 2016 al 2019 y ha colaborado con el estudio de diseño Tembol desde entonces. Ha participado de exhibiciones en varios espacios de Puerto Rico tales como Casa Jefferson, el Antiguo Arsenal de la Marina Española y Galería 209. Actualmente realiza estudios doctorales de Psicología Clínica en Ponce Health Sciences University. En su trabajo tantea mensajes para reconstruir afectos. Juega con sistemas de programación, sistemas de lenguaje y el catálogo de sus símbolos hacia una práctica libre de conocimientos y conclusiones

Textos e imágenes proveidas por Anamarie Sierra Pagán y Cristina Vélez Roque.

Créditos de Fotografia: Kelvin Joel Rodríguez

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